viernes, 29 de enero de 2016

Capítulo 13 - H2A

Hola! Ayer he tenido un día bastante agitado, por lo que apenas pude acercarme al ordenador, al menos para otra cosa que no fuera trabajo y ya en la noche me sentía agotada. 

Continuamos en la espera del nuevo y bastante intrigante capítulo de la Iniciativa Creando una Novela, que está pronto a llegar a su desenlace.

De modo que para aminorar la espera y ya que ayer no pude realizar una nueva entrada, vístose también que los fines de semana se me hará muy cuesta arriba publicar los adelantos de Historia de Dos Amantes, ya que estaré en clases, pues aquí les dejo el más reciente capítulo de la historia.


Capítulo XIII
Deseo Inevitable




Él parecía apenado, no dijo nada en un primer momento, ambos se miraron por unos segundos, hasta que Charles rompió el silencio.
   —Buenas noches Hella, lamento venir a tan altas horas, espero no molestar o haberla despertado.
   —Estaba a punto de irme a la cama señor Manners, no se preocupe, pero ¿Qué lo trae por aquí? Vivian no se encuentra en éste momento —dijo inquisitiva y sintió que torpemente.
   —Es una pena, pero no he venido por Vivian —respondió éste.
   —¡Oh! Perdone mis modales, por favor pase. — Se hizo a un lado y le hizo una señal con la mano para que éste entrase. Luego se ajustó más el albornoz.
 Charles hizo lo que le indicaron, por un momento se adelantó unos pasos a ella, pero repentinamente paró y se dio vuelta para enfrentarla, Hella por muy poco pudo evitar tropezar con él.
   —Hella, he venido por dos cosas. — Comenzó—. La primera, para interesarme por su estado de salud, espero que no haya contraído algún resfriado y lo segundo, para disculparme.
Ella lo miró perpleja, no entendía por qué se tomaba tantas molestias, quizás lo hacía por Vivian ¿No quería que Hella la pusiera en su contra o simplemente que se hiciera una idea equivocada sobre él?
   —Me encuentro muy bien señor Manners —respondió finalmente—. Lo único que me atacó fue un cansancio extremo, pero ya me siento bastante recuperada, en cuanto a lo segundo, no entiendo bien porque siente la necesidad de disculparse.
   —Hella, yo. — Dudó un poco pero prosiguió—. Lamento profundamente lo ocurrido, no deseo que piense que soy un hombre sin escrúpulos o que intenté aprovecharme de usted.
   —Entiendo perfectamente señor Manners, todo se debió al cansancio, quizás unas copas de más, tan sólo fue un error —dijo con la mayor serenidad de que fue capaz.
Charles por un segundo la observó sin mediar palabra, se encontraba totalmente confundido.
   —Un error —dijo abstraído—. Yo…
   —Por favor póngase cómodo, desea algo de beber. — Lo interrumpió.
   —¿Qué tiene para ofrecerme? —dijo suspicazmente y observándola con esa mirada arrebatadora que seguramente, Hella pensó, habría provocado más de un suspiro y despertado el deseo de muchas mujeres.
   —No lo sé, quizás un poco de vino vendría bien. — Le sonrió levemente.
   —Eso sería perfecto. — Hella se dio vuelta, a lo que Charles inmediatamente agregó—: Creo que necesito un buen trago. — Ella se quedó inmóvil un instante, tratando de asimilar la naturaleza de esa afirmación, se dio media vuelta observándolo de soslayo y luego prosiguió su camino a la cocina.
En pocos minutos estuvo de vuelta con dos copas y una botella de vino blanco. Le pasó una de las copas a Charles, le sirvió y luego se sirvió un poco.
Charles levantó su copa, dijo “salud” en su dirección, chocaron sus copas y mientras Hella tomaba un sorbo de su bebida quedó atónita al observar que Charles se tomaba de un solo trago todo el contenido de la suya.
Por un momento Charles cerró sus ojos, inspiró profundamente permitiendo que el licor traspasara a través de su garganta e hiciera su efecto, aunque sabía perfectamente que lo que necesitaba era un buen trago de whisky.
Al abrir los ojos la miró, ella estaba sentada en un sillón colocado justo frente al que se encontraba. La observó con una mirada penetrante, ella se la sostuvo por unos segundos, muy cautelosa y le dijo.
   —Señor Manners, por favor no se martirice, no haré nada en su contra o para indisponerlo con Vivian, sé que entre ustedes debe existir algo más que un simple amorío, jamás me interpondría o haría algo para perjudicarlo.
   —Hella. — La interrumpió, la miró con el rostro severo—. Lo nuestro, es decir, mi relación con Vivian es más bien algo casual, no sé qué pudo darle a entender ella pero en lo que a mí respecta.
   —Señor Manners. — Ella lo interrumpió ahora—. Vivian jamás me ha dado a entender nada, por favor no me malinterprete, intento no inmiscuirme en sus asuntos, tanto menos si son algo…. Escabrosos. — Se encogió de hombros y suspiró profundamente—. Se lo digo porque al parecer existe un interés de su parte por rectificar lo sucedido y no creo que tenga algo que ver conmigo, puesto que apenas nos conocemos y no imagino por qué razón sea de gran importancia para usted lo que piense o deje de pensar con respecto a su persona.
   —¡Por supuesto que me importa Hella! — Rectificó Charles, mientras la observaba con tal intensidad, entonces Hella lo miró ahora con mucha más confusión «¿Qué querría decir con ello, que ella le importaba?» Caviló.
   —Señor Manners, no lo entiendo. — Charles se levantó de su asiento y se dirigió directamente hacia Hella, sin dar tiempo a que se levantase y se alejara. Se arrodilló frente a ella, mientras ésta lo observaba con nerviosismo e incomodidad. Finalmente dijo:
   —Hella, usted es una buena chica, he pensado mucho en la razón por la cual respondió mi beso, creí que le era indiferente, pero pude sentir su pasión y su deseo, no trato de ser irrespetuoso, lo que me trajo aquí más que nada fueron mis dudas y la vergüenza de saber que la dejé marcharse sola, que fui muy tonto y cobarde, un verdadero patán.
Tomó sus manos, y como Hella sostenía su copa de vino la tomó a su vez y la colocó en una mesa contigua, retomó el contacto con ambas manos y le besó los nudillos. Hella no reaccionó a esto, de hecho no emitió ninguna señal a favor o en protesta, sólo se quedó observando sus movimientos y dejando que Charles tomara sus manos entre las suyas, su única reacción fue abrir sus ojos un poco más debido a la sorpresa.
Charles se irguió sobre sus rodillas y se acercó mucho más, luego se fue inclinando lentamente hasta colocar su rostro frente al de Hella, ella lo miró tiernamente, al mismo tiempo nerviosa y él le devolvió el mismo gesto, luego acunó su rostro entre sus manos y comenzó a besarla, primero suavemente hasta que profundizó más y más, besándola más intensamente, un beso hambriento y ardiente. Sus labios eran voraces, tomaban todo lo que tenían y luego pedían aún más. Hella comenzó a experimentar un fuego ardiente en su interior con más ardor que aquella noche en el departamento de Charles y supo que no quería ni podía parar ésta vez, le necesitaba desesperadamente. Charles la atrajo hacia sí, la tomó entre sus brazos y luego le dio vuelta de forma que cayó sentado en el sofá y en un santiamén la recostó y luego se posicionó encima de ella. Entonces comenzó a besarla por todos lados, su boca, sus mejillas, hasta bajar al lóbulo de su oreja y le mordisqueaba el cuello.
Hella jadeó cuando las manos de Charles la sorprendieron por la espalda para atraerla más hacia sí, hacia su cuerpo y su miembro excitado. Charles quería mostrarle cuanto le importaba y más que nada cuanto la deseaba. Hella sentía como se escurría contra él. La piel empezaba a arderle, y los brazos traidores de Charles no le permitían escabullirse de nuevo y negarse esos placeres. Él estaba avivando un fuego dentro ella, algo que no podía controlar. Necesitaba fundirse en él, aunque se tratara de una noche de pasión y que para él no significara nada, sólo necesitaba el contacto de la piel de Charles contra la suya. Oh, cuánto lo deseaba. No debería desearlo, no debería desear a ese hombre que era el amante de su mejor amiga, pero era inevitable y tan intenso.
Charles notó su jadeo en la boca, pero continuó ahondando en su beso mientras ponía la palma de la mano sobre la plenitud de sus pechos, le parecían perfectos y hechos a la medida de sus manos, luego fue bajando sus manos y desató el cinturón de su albornoz, metió su mano por debajo del camisón hasta tocar la piel desnuda de sus pechos, sus dedos parecían fuera de su control, con movimientos firmes y espasmódicos, el pezón estaba rígido y denso bajo la palma de su mano y Charles necesitó hasta el último gramo de su autodominio para no arrancarle la ropa y hacerle el amor allí mismo en ese sofá.
De modo que como pudo y sin dejar de besarla y estrujarla se levantó primero, atrayéndola junto a él, se la colgó encima, sus piernas alrededor de su cintura y la llevó en dirección a la habitación, la tumbó en la cama y ambos cayeron una debajo del otro, logró deshacerle el albornoz y al levantarla lo pasó por sus brazos y continuó con el camisón. Cuando finalmente la tuvo totalmente desnuda, comenzó a acariciarla suavemente por la línea del tórax, sus pechos, su vientre, mientras observaba como Hella se estremecía de placer. Finalmente se inclinó y recostó encima, a lo que Hella procedió torpemente en el calor de la pasión a tratar de desabrocharle la camisa, cuando lo logró la deslizó a través de sus hombros y charles se desabrochó instintivamente los pantalones arrancándolos tan rápido como pudo mientras Hella lo observaba directamente a los ojos. La sintió tan hermosa en ese instante, como una pequeña ninfa inocente y juguetona, le sonrió tiernamente y se tendió encima para comenzar nuevamente a besarla cada vez más apasionadamente, a mordisquearle las orejas y el cuello, mientras Hella jadeaba de placer.
Cuando se estremeció y se retorció debajo de su cuerpo, y supo que estaba loca por él, escurrió la mano entre sus piernas y la tocó mientras que lo único que salía de su boca era su nombre, como un mantra, venerándola entre resoplidos. Hella parecía más que preparada, más ardiente y húmeda y para asegurarse metió un dedo dentro de su cuerpo, comprobando su calor y su humedad, acariciándola por dentro y obsequiándole mucho más placer hasta que ya no pudo soportarlo y sus músculos se encontraban muy tensos.
   —¿Utilizas algún método anticonceptivo? dijo tratando de contener su deseo desbordado, su cuerpo le pedía a gritos fundirse en ella, sin embargo, siempre había sido totalmente responsable y consciente de sus actos, sobre todo cuando se trataba de esos asuntos.
   —No respondió, todavía en medio de esa nube de placer—. Yo… no he necesitado hacerlo, lo siento. Añadió visiblemente contrariada.
   —Shhh… Oye. Tomó su mejilla con el dedo índice, aupándola a mirarlo a los ojos—. No es necesario que te disculpes. Sonrió tiernamente, Hella le devolvió el gesto, una sonrisa tímida. Se apartó en busca de lo que parecía sus pantalones.
Hella percibió como tomó algo de los bolsillos, luego se acercó hasta ella nuevamente, rasgó un envoltorio y se colocó encima. Se mantenía en esa bruma placentera, no se atrevía a moverse siquiera puesto que no deseaba que ese instante se perdiera ni por un movimiento involuntario.
Charles apartó la mano instintivamente y se sirvió de sus muslos para separar los suyos y con un gemido se colocó en posición para penetrarla, lo que hizo muy lentamente para que su cuerpo se acostumbrara a su miembro, hallando un poco de resistencia al principio y encontrando también fascinante su estrechez, sin embargo, intentó no causarle dolor, pero sin poder resistirlo más empezó a moverse con un ritmo lento en principio, pero con cada empujón ella soltaba un gemido y lo volvía loco.
Y entonces los gemidos se tornaron en murmullos y en respiraciones entrecortadas, ocasionándole un absoluto goce a Charles, quien a pesar de que siempre se había dejado llevar por el calor de la pasión, también se había ocupado de proporcionar el mayor de los placeres a las mujeres con las que mantenía relaciones. Sin embargo, con Hella resultaba totalmente diferente, deseaba que lo sintiera profunda y delicadamente, que su primera vez junto a él fuera inolvidable. Se movió más deprisa, mientras luchaba por mantener el control sobre su cuerpo y mientras ella caía en un torbellino de pasión. Hella pronunció su nombre en susurros y al final se tensó completamente, experimentando su primer orgasmo. Al final, con un último y poderoso empujón la penetró una última vez, hundiéndose hasta el fondo, saboreando la dulzura de su cuerpo y experimentando su propia liberación, cayó encima de Hella y se mantuvo abrazado a su cuerpo por unos segundos, pero luego salió de su interior y se recostó a su lado atrayéndola y colocándola de espaldas a su pecho.
Hella mantenía los ojos cerrados mientras Charles le acariciaba el cabello e introducía su nariz para inspirar su olor y luego le besaba la coronilla.
Se mantuvieron en silencio por varios minutos mientras sus respiraciones se normalizaban, Charles tomó las sabanas y cubrió sus cuerpos desnudos, luego se abrazó a Hella nuevamente.
Instintivamente se dio vuelta hasta estar frente a frente, le sonrió y le besó en la nariz, él le devolvió la sonrisa. Charles la observaba con mirada profunda, Hella sentía que estaba analizándola, por lo cual se mostraba cohibida, evitando sus ojos, posándolos en un punto imaginario. Charles le tomó la barbilla con el dedo índice y la insto a que lo mirara a los ojos.
   —¿Te encuentras bien? dijo en voz baja, observándola con mirada profunda.
   —Sí, bien afirmó, sin embargo, Charles la sentía insegura.
   —¿Sólo bien? Intentó sonsacar, tratando de mostrarse comprensivo—. Esa pequeña arruga que se nota aquí. Llevó el dedo índice hasta su frente, prodigándole una suave caricia, logrando con ello que destensara esa zona mientras se revolvía un poco—. Me indica que algo te preocupa o te molesta ¿Podrías explicarme qué te sucede pequeña? Hella dibujó una pequeña sonrisa.
   —Pues. Se mordió el labio inferior y frunció el ceño—. ¿No te incomoda un poco el hecho de que hace tan sólo unos días estabas aquí con otra persona en una habitación distinta a ésta? Sintió como el aire que no notó que había estado conteniendo comenzaba a fluir a través de sus pulmones, expulsándolo. Charles frunció el ceño
   —No entiendo por qué debes darle tantas vueltas a esto, te expliqué que lo que sucedió entre Vivian y yo fue algo muy casual, y no quiero sonar como un cínico pero es la realidad y no puedo decirte otra cosa. Acarició suavemente la barbilla de Hella en tanto la observaba con intensidad.
   —¿Y Cuál es la diferencia entre nosotros? Estamos haciendo lo mismo ¿O no? señaló dubitativa.
   —No pequeña, esto es completamente diferente. Enarcó una ceja—. A menos que tú me digas que para ti sólo fue un momento de pasión y que no significó nada.
   —¡No digas eso! Se echó en sus brazos, pasándolos a través del cuello, aprisionándolo en un fuerte abrazo, queriendo demostrarle el fervor de sus sentimientos. Sintió como se relajaba, haciendo una profunda exhalación. La tomó por los antebrazos y la alejó un poco para mirarla a los ojos. Ella le devolvía una tímida sonrisa.
   —¿Ese abrazo quiere decir que esto es diferente?
   —Sí. Reafirmó asintiendo con la cabeza—. Es mucho más que un arrebato, no sé si te has dado cuenta de mis reacciones ante tu cercanía, la forma en que me siento contigo, jamás lo había experimentado… Yo, me siento abrumada, nerviosa, no lo sé, es una mezcla de todo. Sonrió. Charles tomo sus manos y le besó los nudillos, mostrándose satisfecho ante su respuesta.
   —Eres mágica Hella, jamás me había sentido de la misma forma en que me siento ahora. Hella sonrió visiblemente emocionada y alagada.
   —Charles, yo… Él sonrió.
   —Me gusta el sonido de mi nombre en tus labios.
   —Intento decir que, aunque deseo disfrutar al máximo éste increíble momento contigo, yo… no soy la clase de mujer que hace éste tipo de cosas.
   —Lo sé Hella. La interrumpió—. Por eso me siento tan feliz y tan satisfecho. No esperaría menos de ti, si fuera diferente me sentiría muy triste. Hella sonrió tímidamente—. Ahora sólo quiero que intentes dormir. La tomó por los hombros atrayéndola y la recostó en su pecho.
   —¿En serio te quedarás a dormir?
   —Por supuesto que sí ¿Tienes algún problema con ello? — La observó intrigado.
   —¿Debo sentirme halagada? Es que como el otro día me dijiste que no pensabas quedarte, no lo sé. ­— Dudó y Charles la aprisionó más hacia sí, luego la besó en la frente, mientras ella lo observaba con sus inocentes ojos verdes.
   —Más bien espero que te sientas feliz.
Hella sonrió ensoñadoramente, consciente de que ese hombre la tenía fascinada.

   —Mucho dijo. Se apretujó más a su pecho, lo beso y cerró los ojos.

4 comentarios:

  1. Ahhh ya hay nuevo capitulo. Madre mia me tengo que poner las pilas en cuanto me libere de algunas cosas.
    un saludo, prometo que lo hare de verdad

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    1. Gracias guapis, espero que te guste,ya me contarás!
      Beso

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  2. ¡Hola reina!
    Me tengo que poner al día para seguir toda la historia pero por lo poco que leo creo que en cada capítulo vas mejorando tu estilo al escribir.Por cierto este capi es super tierno ^^
    Besitos ♥
    -Freyja

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    1. Hola! Gracias guapis, me emociona mucho que pienses eso, pues de aquí en adelante no sé bien lo que se espera, ojalá sea mejor.
      Besos!

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