martes, 15 de diciembre de 2015

Fe de Errata - Capítulo 5 H2A

Hola Amantes de la lectura!

Esta Fe de Errata estaba preparada también desde el 26/10/2015, sin embargo, por razones obvias no pude publicarla y como estoy tratando de ponerme al día con todo lo que llevo atrasado del blog, procederé, como he venido haciendo, a transcribir textualmente la entrada tal y como la había dejado.

FE DE ERRATA:

Pasaba por aquí el día lunes, tratando de adecentar un poco el blog, con motivo de la semana de Halloween y me percaté de un error cometido por mí persona el jueves de la semana anterior.

Se trata de que compartí con ustedes el último capítulo de la novela y afirmé que se trataba del N° 5, cuando en realidad era el cuatro, por ello quiero pedir disculpas y anunciar que el del día de hoy efectivamente es el Capítulo 5 de Historia de Dos Amantes, espero su comprensión porque de verdad entre el trabajo y el postgrado me estoy volviendo literalmente loca...



Capítulo 5

La Gala

—Buenos días señorita ¿Qué tal tu fin de semana? — Musitó Charlotte cuando Hella tomó asiento en su escritorio, justo frente a ella.
Hella contrajo el rostro, se sentó, se arrebujó un poco en la silla y apoyó la cabeza con ambas manos detrás, sirviéndole de soporte.
   —Pues regular —suspiró—. Ya sabes, Vivian regresó.
   —¿Salieron a algún lugar? ¿Pudieron conversar? Me dijiste que hace ya bastante tiempo que no se reunían ni tenían tiempo de charlar.
   —Sí, de hecho sí, fuimos a un restaurant, ya sabes, de los que visitan las personas de su círculo.
   —Creí que tu formabas parte de su círculo Hella —dijo, enarcando una ceja. 
   —Obviamente mi caso es diferente, una anomalía.
   —Si tú lo dices.
   —¿Me dejas continuar? — Charlotte en ocasiones podía ser bastante exasperante, ambas se desafiaron con la mirada por un minuto, hasta que Charlotte resopló y con la mano, le indicó a su amiga que continuara.
   —¿Qué te ocurre hoy?
   —No sé, cosas de las que no quiero discutir ahora, por favor aligera mi día ¿sí?
   —Ya… — Hella la observó de soslayo, le preocupaba lo que le ocurriera a su amiga, pero conocía bien a Charlotte, sabía que cuando ésta estuviera en disposición de hablar, lo haría—. Bueno, como te decía, salimos a un restaurant y nos encontramos con unos amigos de Vivian. De pronto llegó un pequeño grupo de personas súper pijas y entre ellos un sujeto que resultó ser un futuro duque.
   —¿Ah sí? Que interesante.
   —Uju.
   —¡Sigue, sigue!
   —Pues que resultó ser un amigo de Vivian, lo llevó a nuestra mesa y luego llegó su amigo Roger, también muy pijo pero algo menos estirado. Lo cierto es que el futuro duque resultó ser el  heredero de industrias Manners.
   —¿En serio? — Charlotte puso los ojos como platos—. Ese hombre es todo un personaje Hel, su familia tiene todo el dinero del mundo y además es tan atractivo, a las mujeres se les cae la baba cuando lo ven, bueno, en realidad las bragas. — Hella no pudo contener la risa ante la ocurrencia de Charlotte, ambas rieron hasta que se percataron de que todos en la oficina las observaban, así que disimularon un rato y luego continuaron su charla—. ¿Entonces cenaron con el heredero Manners? Y cuando te refieres a un amigo de Vivian ¿Me hablas de un amigo o algo más?
   —Pues algo más Charlotte —soltó Hella con suavidad y haciendo un gesto de obviedad con los ojos.
   —Entonces, Vivi se está tirando a CHARLES MANNERS, que envidia debo decir. — Sonrió, mientras Hella la observaba con los ojos como platos—. No me mires así Foster, el hecho de que esté fuera del mercado no quiere decir que no pueda deleitarme y admirar lo que me rodea.
   —¡Ja! A nosotras no nos rodean hombres como ese. — Charlotte la miró con el ceño fruncido—. Bueno, bueno, A MI no me rodean hombres como esos, no necesitas recordarme tu novio pijo, encantador y súper atractivo. Lo peor es que me fui de la lengua, le dije un montón de barbaridades. — Observó a su amiga con las cejas enarcadas cuando notó que ésta reía por lo bajo.
   —¡Tú eres única Hella Foster! ¿No me digas que le saliste con tu discurso ambientalista e intelectualoide? Me imagino que a Vivian se le volarían los tapones de las orejas.
   —No me parece para nada gracioso, y ¡sí! No podía quedarme callada, ya me conoces.
   —¡Jajaja! Pero dime ¿qué le dijiste? ¡No! No me digas que ya lo imagino, mejor ¿Qué te dijo él?
   —Pues lo de siempre. — Frunció el ceño—. El discurso que los hombres poderosos tienen para todo aquel que ose alzar la voz para criticar a sus enormes corporaciones.
   —Uy amiga, me habría encantado presenciar esa lucha de titanes.
   —¿Titán yo? — Hella rio con incredulidad. Ese hombre la había hecho papilla.
   —Bueno, bueno, dediquémonos a revisar el trabajo que tenemos que presentar. — Charlotte cambió de postura y con el semblante serio le pasó una memoria portátil. Hella la tomó y la introdujo en el puerto de su laptop y ambas se dispusieron a revisar el contenido del artículo y armar las fotografías.
****
Charlotte se mostró conforme con la preparación de las fotografías mientras que en la reunión, todos estuvieron de acuerdo con la edición fotográfica y la dirección que habían tomado como equipo en la preparación del artículo. Al salir de la reunión Candice, de recepción, interceptó a Hella y Charlotte y llevándoselas a una distancia prudente les dijo:
   —¡Hola Hel! ¿Ya les avisaron sobre la gala que deben cubrir?
   —¡Candice! Hola, sí, pero no se lo recuerdes por favor.
   —¿Pero por qué? —indagó ésta un tanto confundida—. Es un evento muy famoso en la ciudad, va mucha gente pija y te imaginarás como debe ser todo, tan elegante.
   —Es que resulta que Hella conoce al hijo de la organizadora.
   —¿Charles Manners? — Abrió desmesuradamente los ojos, mientras ahogaba una risita. Hella la miró con gesto hosco.
   —Eso no es todo —continuó Charlotte muy satisfecha, le encantaba sacar de quicio a Hella y la verdad era que la situación era totalmente alucinante.
   —Veo que disfrutas mucho a mi costa ¿no? — Hella la observaba con el ceño fruncido.
   —Yo no fui quien ofendió al susodicho ¿o sí? — Candice se tapó la boca con la mano, atónita.
   —¿Insultaste a Charles Manners? — Candice y Charlotte reían y ella resopló indignada. Lo siguiente que hizo fue retomar su camino hasta su cubículo, en donde enterró su cabeza frente a la laptop. Pocos minutos después Charlotte se acercaba con gesto de falsa inocencia y Hella rodaba los ojos.
   —Vengo en son de paz. ­— Tomó su silla y la acercó hasta su amiga, mientras ésta simulaba ignorarla.
   —¿Qué haremos? — Hella resopló.
   —¿Crees que lo sé? — Se encogió de hombros.
   —Bueno, pero me comentaste que él te dio su tarjeta y se puso a la orden. — Hella se removió nerviosa.
   —Sí, pero yo sencillamente no puedo molestarlo por eso. Además, todos saben que ningún medio ha logrado cubrir ese evento desde dentro. — Se encogió de hombros y tecleó en la laptop, Charlotte suspiró.
   —Por eso mismo —dijo por lo bajo—. Sería una buena oportunidad para nosotras de montar una exclusiva, que nadie más tendría porque todos los medios se van a apostar a las afueras.
   —¡Es que no puedo! —chilló nerviosa.
   —Entonces pídeselo a Vivi, sé que ella no se negará.
   —¿Estás loca? Vivian es la última persona a la que le pediría eso, si estaba que me mataba ayer en la noche por mis indiscreciones. — Suspiró resignada y triste.
   —Hella, basta de quejarte y ver las cosas de forma tan negativa. — La reprendió, mientras la observaba con mirada reprobatoria—. ¿Dónde tienes la tarjeta? — Rebuscó entre sus cosas y Hella inmediatamente trató de impedírselo, sin embargo no reaccionó a tiempo, porque Charlotte ya tenía su bolsa en la mano.
   —Charlotte, devuélveme mis cosas. — La enfrentó con el ceño fruncido y actitud nerviosa.
   —Hella —replicó con sorna—. No tienes nada que perder ¿verdad? Se trata simplemente de intentarlo, si no lo logramos no pasa nada. — Hella, que se encontraba de pie y con las manos en jarras se mordía el labio inferior, con nerviosismo, pero Charlotte sabía que se lo estaba pensando.
    —Dame la bolsa.
    —¿Lo intentarás? — Hizo un mohín tan exagerado que le arrancó una risita a Hella. Esta suspiró y asintió con la cabeza.
El plan que idearon fue escabullirse hasta los sanitarios y llamar al señor Manners. Hella se encontraba ansiosa e insegura, pero Charlotte no dejaba de darle ánimos. Finalmente se decidió, sacó la tarjeta y marcó su número. El tono repicó varias veces y cuando creyó que éste no tomaría la llamada escuchó su voz grave y su acento marcado.
    —Señor Manners? — Silencio.
    —Señorita Foster?
    —La misma —balbuceó—. Yo, lamento molestarlo pero…
    —Dígame por favor ¿En qué puedo ayudarla? Debo reconocer que lo menos que esperaba era saber tan pronto de usted.
    —Ni yo… quiero decir, que no esperaba llegar a molestarlo nunca, pero… hmmm.
    —Hella, por favor, no tenga miedo ¿Es acaso tan grave lo que debe decirme?
    —No señor Manners, no se trata de eso, es que… que… me da vergüenza.
    —No entiendo Hella. — Charles, que se encontraba revisando unos documentos en su despacho, se puso cómodo en el sillón, se sacó un poco la corbata y muy concentrado esperó a que Hella continuase.
    —Es que casualmente, bueno, usted sabe que trabajo en una revista.
    —Realmente no lo sabía.
    —Bueno. — Charlotte hacía toda clase de gestos, frenética, tratando de que Hella le dijera todo lo que debía, pero ella no parecía reaccionar—. Pues así es — Suspiró—. Hace unos minutos acaba de terminar una reunión y precisamente se nos ha encargado a mi compañera a mí que cubramos la gala benéfica que organiza su familia —dijo todo, atropellada y rápidamente. Sentía que si no lo hacía de esa forma jamás sería capaz de hacerlo. El silencio que siguió la dejó todavía más nerviosa.
    —Entiendo —dijo finalmente él—. De modo que lo que desea es que yo les permita a usted y su compañera entrar al evento.
    —¡Sí! —exclamó producto de los nervios, pero inmediatamente susurró—: Yo, es que, lo siento señor Manners. No debí llamarlo y molestarlo por algo como eso, perdóneme. — Y cortó la comunicación inmediatamente.
   —¡Hella! ¿Pero qué rayos te sucede? — La enfrentó una perpleja Charlotte—. ¿Le cortaste la comunicación? ¿Te volviste completamente loca? — La reprendió.
   —Lo siento Charlotte, yo, no pude —susurró. Se sentía tan estúpida. Charlotte simplemente resopló y la abrazó.
   —Bueno, tranquila, al menos lo intentamos ¿no? — Sonrió con calidez, en tanto Hella asentía con la cabeza.
Una vez en casa, se metió en su habitación inmediatamente, se descalzó y se desnudó, dejando en el camino cada pieza de ropa y se introdujo en la ducha. Necesitaba con urgencia tomar un baño y relajarse. Sin embargo, cuando ya estaba a punto de entrar, el ruido de su teléfono la hizo cambiar de curso y devolverse por su bolsa. Cuando levantó su Smartphone y apareció en pantalla la fotografía de Vivian, suspiró resignada.
   —Hola Vivian.
   —Hola cariño ¿Ya estás en casa?
   —Sí, acabo de llegar.
   —Que bien. Quería avisarte que hoy llegaré tarde y también porque tenía que decirte algo.
   —¿Qué sucede? —resopló, su día había sido un completo fiasco. Charles Manners por supuesto no le había devuelto la llamada. Estaba segura de que a esas alturas él pensaría que estaba completamente desquiciada.
   —Es que Charles me llamó ésta tarde. — Hella puso los ojos como platos y se mordió el labio inferior. Probablemente Charles Manners había llamado a Vivian para pedirle que la mantuviera bien alejada de él. Se sentía tan avergonzada.
   —¿Hel, estás ahí?
   —Sí Vivian, aquí estoy —suspiró resignada.
   —Bueno, como te decía, Charles me llamó ésta tarde y me comentó que le habías llamado.
   —Sí lo siento, fue una estupidez de mi parte Vivian, yo…
   —¡Hella, Hel, espera! —la interrumpió y luego Bufó impaciente.
   —Me ha dicho que te dijera que lo ha pensado bien y que no tiene ningún problema en pasarles una invitación formal para que asistan a la gala. Eso sí, bajo ciertas condiciones. — Hella enmudeció, creía estar soñando—. ¿Hella?
   —Te escucho —susurró.
   —Pues nada, eso, que te pongas en contacto con él para que lleguen a un acuerdo.
   —¿No estás molesta Vivian?
   —Por supuesto que no Hella ¿Por qué debería estarlo?
   —Bueno.
   —En fin, te dejo y luego seguimos conversando, me están llamando, descansa cariño.
   —Gracias Vivian.
   —No te preocupes, nos vemos luego.
   —Adiós.
Hella no entendía que rayos acababa de pasar. Se hallaba perpleja y no lograba salir de su asombro. Charles Manners había aceptado que un medio de comunicación tuviese acceso a su famosa gala. De inmediato supo que le resultaría imposible dormir esa noche.


Espero que les haya gustado, de ser así espero que me lo comenten y si no, pues ya saben que acepto sus críticas, que sin la ayuda y opiniones de ustedes una no puede mejorar!!


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3 comentarios:

  1. Hola, me ha encantado leerte y tu blog es una chulada, ya te sigo y te invito a pasrte por mi blog, besitos;)
    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es/

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    1. Hola! Gracias por pasarte, leerme y todavía más por seguirme, estaré encantada de seguirte también guapa.
      Un abrazo...

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  2. Hola, me ha encantado leerte y tu blog es una chulada, ya te sigo y te invito a pasrte por mi blog, besitos;)
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