martes, 21 de julio de 2015

La Prueba del Maestro Budista

Hola Amantes de la Lectura

Este día vengo un poco meditabunda y es que la lectura de ésta reflexión, aunado a ciertos hechos que se han venido sucediendo a mi alrededor, como por ejemplo que a una amiga una editorial pretendiera enviarle los manuscritos de un par de autoras y luego que ésta les enviase el borrador de la reseña para aprobarla o no. 

Por otro lado, aunque no quise comentar nada al respecto, un grupo de amigos se enfrascara en una discusión acerca de lo que podemos, debemos o no comentar en el grupo de Facebook, en fin, en todo lo que tiene que ver con la libertad de expresarnos sobre un tema en particular o de un escrito, como en estos casos. Me hizo recordar la lectura de ésta reflexión y quise compartirla.



No me gusta estarme repitiendo pero - aquí es donde pongo los ojos en blanco -. Síiii Charles Manners, mófate todo lo que quieras pero es verdad!








 He estado tan liada con mis obligaciones - llámese trabajo, estudios, muy poca lectura y prácticamente cero escritura - que mi cerebro parece estar llevando la peor parte, ya que no he sentido ni el deseo, bueno no le llamemos deseo, pero sí las energías para ocuparme del blog y tratar de llevarles las reseñas de mis lecturas, por eso también debería disculparme con aquellos que han tenido el maravilloso detalle de enviarme sus manuscritos, a pesar de que llevo poco tiempo en esto, pero que es algo que me llena de mucho ánimo y compromiso. Espero poder devolverles pronto con creces ese gesto. 

Bueno, sin más, aquí está nuestra reflexión de hoy, espero les guste y les aporte un poquito más de sabiduría, que es lo importante. Lo he tomado del blog Rincón del Tíbet.

La Prueba del Maestro Budista


-Soy pobre y débil.- dijo un día un maestro a sus discípulos, pero vosotros sois jóvenes, y yo os enseño: es deber vuestro, por lo tanto, conseguir el dinero que vuestro viejo maestro necesita para vivir. 

-¿Cómo podemos hacer eso?- preguntaron los discípulos-. Las gentes de esta ciudad son tan poco generosas que sería inútil pedirles ayuda.

-Hijos míos- contestó el maestro-, existe un modo de conseguir dinero, no pidiéndolo, sino cogiéndolo. No sería pecado para nosotros robar, pues merecemos más que otros el dinero. Pero, ¡ay!, yo soy demasiado viejo y débil para hacerlo.

-Nosotros somos jóvenes- dijeron los discípulos- y podemos hacerlo. No hay nada que no hiciéramos por vos, querido maestro. Decidnos sólo cómo hacerlo y nosotros obedeceremos.

-Sois jóvenes- dijo el maestro- y es poca cosa para vosotros el apoderaros de la bolsa de algún hombre rico. Así es cómo débeis hacerlo: escoged algún lugar tranquilo donde nadie os vea, y luego agarrad a un traseúnte y coger su dinero, pero no lo lastiméis.

-Vamos inmediatamente!-, dijeron los discípulos, excepto uno, que había callado, con la mirada baja.
El maestro miró a ese joven discípulo y dijo:

-Mis otros discípulos son valientes y están deseosos de ayudarme, pero a ti poco te preocupa el sufrimiento de tu maestro.

-Perdonadme, maestro- contestó-, pero el plan que nos habéis explicado me parece irrealizabe; éste es el motivo de mi silencio.

-¿Por qué es irrealizable?- preguntó el maestro.

-Porque no existe lugar alguno en el que no haya nadie que nos vea- contestó el discípulo-; incluso cuando estoy solo mi Yo me observa. Antes cogería una escudilla e iría a mendigar que permitir que mi Yo me vea robar.

A estas palabras, el rostro del maestro se iluminó de gozo. Estrechó al joven discípulo entre sus brazos y le dijo: -Me doy por dichoso si uno solo de mis discípulos ha comprendido mis palabras.-
 
Sus otros discípulos, viendo que su maestro había querido ponerlos a prueba, bajaron la cabeza avergonzados.

Y desde aquel día, siempre que un pensamiento indigno les venía a la mente, recordaban las palabras de su compañero: “Mi yo me ve”.

Reflexión:  

"Son muchas las veces que en la vida nos intentan decir como debemos vivir, como debemos actuar o realizar cualquier cosa e incluso, para colmo, COMO DEBEMOS PENSAR. Pero aunque la fama, el prestigio respalden a los que nos dicen lo que debemos hacer, nunca debemos hacerlo sin pensar por nosotros mismos. Somos nosotros quienes sabemos como vivimos, lo que sentimos, lo que pensamos".

Estoy de acuerdo con la consideración final y es que si deseamos que nos digan como vivir, que seamos alguna clase de entidad cibernética, de esas que vemos en las novelas de ciencia ficción, quizás ésta reflexión no sea para tí. Pero si por el contrario deseas ser una persona con plenas capacidades de decisión y acción, pues considera que tal vez la vida nos pone a prueba cada día, para mejorar como seres humanos, crecer, elevarnos y en suma hallar esa libertad interior - y exterior - y esa particularidad sin la que dejamos de ser quienes verdaderamente somos, nuestra esencia.

Feliz Día, gracias por leernos!



2 comentarios:

  1. Holii !!
    No se si me equivoco jejejeje pero creo que cada uno tienen derecho a la propaganda individual a darse una via libre, por eso creo que lo expresamos es lo que contamos y lo que escribimos, repito no se si me equivoco.
    Con respecto a la reseña me encanto, porque lo que nos hace los humanos son nuestras decisiones, nadie nos puede enseñar a vivir ni a decidir eso solo lo hacemos nosotros.
    Siempre me gustan tus entradas :D

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    1. Muy de acuerdo Yessi, claro, ese fue mi punto de vista y tampoco quise generar controversia, al final todo se resolvió, como debe ser, gracias a la buena comunicación, además entendiendo la posición de cada cual. Eso es lo importante :)
      Ainsss, gracias por eso de que te gustan las entradas, porque las hago con todo el empeño y cariño, pero la falta de tiempo es fatal! De modo que si no lo hago bien pues entonces mejor no hacerlo, un beso y nos estamos leyendo, porque a mí también me encanta tu blog eh? Jejeje ;)

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